En enero, Joxe Arregi decidió callar ‘hasta que mi Palabra se cumpla’, y en junio tomó la Palabra.
Ahora, en septiembre, con la vuelta del verano, ha optado por ser Franciscano sin hábito y dejar la Orden.
Se me hace difícil entender conflictos de este tipo, como el de Pagola y otros antes. Pero me fío siempre más de por donde se rompe la cuerda.
De todas formas, no sé si es buena o mala noticia.
Por mi parte, creo que no es momento de callar, sino de alzar la voz. Con sencillez, desde la conciencia de ser eco del Espíritu (y para ello, asegurarnos de serlo), aprendí que eso es ser profeta.
En palabras de Arregi:
Esta es mi Iglesia y en ella me quedaré. Pero en ella quiero ser libre y, como antiguamente Zacarías, yo también pido una tablilla. No callaré sino ante el Misterio.
Recomendable, leer esta entrevista a Boff, de hace tiempo.
Ahí está la clave existencial!. Por encima de la unidad, del amor, de la paciencia, patín, patatán… ¡¡LA LIBERTAD!!.