Yearly Archives: 2006

¿Hemos olvidado a quienes rechazamos en octubre?

¿Recuerdas a todas aquellas personas, hombres, mujeres, niñas y niños,…) a las que negamos la entrada en nuestras fronteras, construimos una verja de 6 metros y echamos al desierto…?

Quienes han sobrevivido a estos meses en el desierto, al hambre, al frío y al calor, a la sed,… han regresado a Rabat y se esconden allí, esperando una posibilidad para atravesar el estrecho.

La asociación Elí­n busca construir ví­nculos y puentes entre las personas. Si quieres colaborar, lee el documento sobre las personas refugiadas en Rabat.

Más materiales para Adviento

Un pensamiento de Pedro Casaldáliga, obispo de Sao Félix do Araguaia.

Él viene en su Palabra, en su Espíritu que nos da la fe, en los sacramentos de la Iglesia, en las luchas y alegrías de la vida, en cada uno de nuestros hermanos, sobre todo en los más pobres y sufridos.

Hay que saber esperar a Dios.

Hay que saber buscar a Dios.

Hay que saber descubrir a Dios.

Y mira que hay muchos que se cansan de esperar, porque la vida se ha puesto muy dura y los poderosos siempre aplastan al pueblo. Y hay muchos que no saben buscar a Dios día a día, en el trabajo, en casa, en la calle, en la lucha por los derechos de todos, en la oración, en la fiesta alegre de los hermanos unidos, e incluso más allá de la muerte. Hay muchos que no saben descubrir al Dios que se esconde en el Niño de Belén, en la lucha de la vida y en los hermanos más pobres.

Adviento es un tiempo muy bueno para aprender a esperar a Dios, para aprender a buscar a Dios, para aprender a descubrir a Dios.

Y, para terminar, algunas presentaciones sobre Adviento.

Todos los materiales han sido tomados de la revista Ecclesia.info.

III Domingo de Adviento

Señor.
Tú eres claro y concreto
al enseñarnos cómo hemos de vivir.
Tú nos sugieres la austeridad
como estilo de vida.

Tú nos dices que quien tenga dos túnicas
las reparta con quien no tiene.
Nosotras/os, que tenemos más de todo,
música, libros, ropa, comida,…
no somos capaces de compartirlos,
porque estamos pegadas/os a las cosas
y las cosas acaban poseyéndonos.

Sabemos, además, que la austeridad da libertad,
pero por más vueltas que damos a las cosas,
no nos desprendemos y seguimos acumulando…
y nos ayudamos a justificarnos,
en vez de empujarnos a ir desprendiéndonos.

Señor.
Que construyamos comunidades
para vivir contigo y a tu manera,
para ir adquiriendo tus comportamientos,
para liberarnos de las cosas materiales,
para contagiarnos solidaridad
y compromiso en la construcción del Reino.