Señor.
Tú eres claro y concreto
al enseñarnos cómo hemos de vivir.
Tú nos sugieres la austeridad
como estilo de vida.
Tú nos dices que quien tenga dos túnicas
las reparta con quien no tiene.
Nosotras/os, que tenemos más de todo,
música, libros, ropa, comida,…
no somos capaces de compartirlos,
porque estamos pegadas/os a las cosas
y las cosas acaban poseyéndonos.
Sabemos, además, que la austeridad da libertad,
pero por más vueltas que damos a las cosas,
no nos desprendemos y seguimos acumulando…
y nos ayudamos a justificarnos,
en vez de empujarnos a ir desprendiéndonos.
Señor.
Que construyamos comunidades
para vivir contigo y a tu manera,
para ir adquiriendo tus comportamientos,
para liberarnos de las cosas materiales,
para contagiarnos solidaridad
y compromiso en la construcción del Reino.