Poco a poco lo vamos consiguiendo. Ya hemos logrado celebrar unas fiestas entrañables, sin conocer exactamente su razón de ser. Nos felicitamos unos a otros y no sabemos por qué. Se anuncia la Navidad y se oculta su motivo. Muchos … Continue reading
Poco a poco lo vamos consiguiendo. Ya hemos logrado celebrar unas fiestas entrañables, sin conocer exactamente su razón de ser. Nos felicitamos unos a otros y no sabemos por qué. Se anuncia la Navidad y se oculta su motivo. Muchos … Continue reading
Creo que vendrá
a pesar de que no es fácil encontrar razones
para mantener la esperanza.
Creo que el amor del Padre
está presente en la historia.
Sí.
¡Ya está cerca la verdad que nos hará libres !
¡Yo creo que vendrá!
Descárgate aquí el material de la zona Este para la cuarta semana de Adviento.
Posted in Oración
La escena es conmovedora. La ha compuesto Lucas para crear la atmósfera de alegría, gozo profundo y alabanza que ha de acompañar al nacimiento de Jesús. La vida cambia cuando es vivida desde la fe. Acontecimientos como el embarazo o el nacimiento de un hijo cobran un sentido nuevo y profundo.
Todo sucede en una aldea desconocida, en la montaña de Judá. Dos mujeres embarazadas conversan sobre lo que están viviendo en lo íntimo de su corazón. No están presentes los varones. Ni siquiera José, que podía haber acompañado a su esposa. Son estas dos mujeres, llenas de fe y de Espíritu, quienes mejor captan lo que está sucediendo.
María “saluda” a Isabel. Le desea todo lo mejor, ahora que está esperando un hijo. Su saludo llena de paz y de gozo toda la casa. Hasta el niño que lleva Isabel en su vientre “salta de alegría”. María es portadora de salvación: es que lleva consigo a Jesús.
Hay muchas maneras de “saludar” y de acercarnos a las personas. María trae paz, alegría y bendición de Dios. Lucas recordará más tarde que era eso precisamente lo que su hijo Jesús pedía a sus seguidores: “en cualquier casa que entréis, decid lo primero: Paz a esta casa”.
Desbordada por la alegría, Isabel exclama: “Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”. Dios está siempre en el origen de la vida. Las madres, portadoras de vida, son mujeres “bendecidas” por el creador: el fruto de sus vientres es bendito. María es la “bendecida” por excelencia: con ella nos llega Jesús, la bendición de Dios al mundo.
Isabel termina exclamando: “Dichosa tú, que has creído”. María es feliz porque ha creído. Ahí está su grandeza e Isabel sabe valorarla. Estas dos madres nos invitan a vivir y celebrar desde la fe el misterio de la Navidad.
Feliz el pueblo donde hay madres creyentes, portadoras de vida, capaces de irradiar paz y alegría. Feliz la Iglesia donde hay mujeres “bendecidas” por Dios, mujeres felices que creen y transmiten la fe a sus hijos e hijas. Felices los hogares donde unas madres buenas enseñen a vivir con hondura la Navidad.
Escrito por José Antonio Pagola, tomado de ecleSALia.
Posted in Oración
¿Recuerdas a todas aquellas personas, hombres, mujeres, niñas y niños,…) a las que negamos la entrada en nuestras fronteras, construimos una verja de 6 metros y echamos al desierto…?
Quienes han sobrevivido a estos meses en el desierto, al hambre, al frío y al calor, a la sed,… han regresado a Rabat y se esconden allí, esperando una posibilidad para atravesar el estrecho.
La asociación Elín busca construir vínculos y puentes entre las personas. Si quieres colaborar, lee el documento sobre las personas refugiadas en Rabat.
Un pensamiento de Pedro Casaldáliga, obispo de Sao Félix do Araguaia.
Él viene en su Palabra, en su Espíritu que nos da la fe, en los sacramentos de la Iglesia, en las luchas y alegrías de la vida, en cada uno de nuestros hermanos, sobre todo en los más pobres y sufridos.
Hay que saber esperar a Dios.
Hay que saber buscar a Dios.
Hay que saber descubrir a Dios.
Y mira que hay muchos que se cansan de esperar, porque la vida se ha puesto muy dura y los poderosos siempre aplastan al pueblo. Y hay muchos que no saben buscar a Dios día a día, en el trabajo, en casa, en la calle, en la lucha por los derechos de todos, en la oración, en la fiesta alegre de los hermanos unidos, e incluso más allá de la muerte. Hay muchos que no saben descubrir al Dios que se esconde en el Niño de Belén, en la lucha de la vida y en los hermanos más pobres.
Adviento es un tiempo muy bueno para aprender a esperar a Dios, para aprender a buscar a Dios, para aprender a descubrir a Dios.
Y, para terminar, algunas presentaciones sobre Adviento.
Todos los materiales han sido tomados de la revista Ecclesia.info.